Toda
materia, toda forma de vida, ya sea átomo, piedra, hombre o planeta, se baña
en un océano de fuerza y de energías divinas; de este modo, un ser humano, al
igual que una simple piedra, emite una radiación a la que llamamos aura. Esta
radiación, que proviene del ser real y de sus diferentes apariencias, fue
puesta en duda durante mucho tiempo por
En la historia religiosa de los pueblos no faltan
ejemplos que se refieren a los beneficios del aura de los santos y de los
yoguis, pues muchas curas han sido realizadas con la única presencia del
enfermo en el aura poderosa de un maestro. Recordamos especialmente la curación
obtenida por aquella creyente que, con sólo tocar el manto de Jesús, se sintió
curada. NO niego en absoluto la posibilidad de curación psicosomática donde la
fe es el elemento esencial, pero sería desconocer los poderes del aura atribuir
solamente todas las curaciones a la fe como único soporte.
He aquí una interesante definición del aura que nos
permitirá desarrollar algunos aspectos principales:
"Aura: campo magnético o eléctrico que rodea
especialmente el cuerpo animal y que contiene colores debidos a la frecuencia
vibratoria de la energía de este campo. Semejante energía se debe al
desarrollo psíquico y a las fuerzas vitales del cuerpo. El aura cambia de color
en el curso de la evolución psíquica, pasando de un violeta muy subido a un
blanco más puro en los estados más avanzados. El aura es visible en ciertas
condiciones y ha sido fotografiada. Puede afectar ciertos instrumentos cuya
receptividad ha sido perfectamente regulada. Toda célula viviente tiene su aura
y lo mismo ocurre con grupos de células."
El aura es la consecuencia de ciertas energías en
actividad en nuestro campo de conciencia. Estas energías, provenientes del Sol
o del alma, están contenidas en el hombre gracias a sus centros psíquicos;
cuando éstos son activos, el aura lo es también. Los centros determinan la
naturaleza y calidad del aura. Cuanto más elevados son los centros activos, más
amplio y benéfico es el resplandor del aura. Aparte del aura del Espíritu,
cuya vibración es percibida solamente en el momento de las últimas
iniciaciones, existen tres fuegos cuya fusión compone el aura humana:
El desarrollo del aura depende pues, de la actividad
normal y unificada de estos tres fuegos.
El aura menos elevada es llamada aura de salud. Cuando
un ser humano no está sano, posee una acumulación de energía vital,
encontrada en la alimentación, en la bebida y en la respiración, la cual
irradiará unos cuatro o cinco centímetros sobre la superficie de su cuerpo. El
clarividente visualiza el aura de salud bajo la forma de líneas derechas que
van de la superficie del cuerpo en todas direcciones. Cuando un órgano está
enfermo, el lugar donde está situado irradia más débilmente, volviéndose
borrosos los rayos de luz.
El resplandor del cuerpo astral o emocional es mucho más
sutil. Se extiende también alrededor del cuerpo físico; sus vibraciones son
muy sensibles a todo lo que afecta la naturaleza emocional (pasiones, deseos,
odios, etc.). Esta emanación puede tener de veinticinco a cuarenta centímetros.
El resplandor del cuerpo mental es mucho más amplio
que el del cuerpo astral. La frecuencia vibratoria de este aura depende sobre
todo del grado de desarrollo intelectual. Se constata que cuanto más elevada es
la inteligencia cósmica, más pura y esplendorosa se vuelve el aura mental del
sujeto.
La unión y armonía perfecta entre estas tres auras
estimulan el aura elevada del alma; al fusionar las cuatro en un mismo fuego que
consume y transfigura, el iniciado experimenta un estado ideal del espíritu.
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ESTRUCTURA
ENERGETICA DE LOS COLORES |
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Rojo:
Actividad, fuerza de voluntad, emociones expresivas y gran vitalidad. Al
rojo le gusta la pelea y el desafío; un rojo intenso significa
hiperactividad. |
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Naranja:
Creatividad, potencial artístico, inteligencia activa. Vibra más
lentamente que el rojo y combina actividad y pensamiento. |
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Amarillo:
Actividad a nivel mental. Indica condiciones óptimas para un perfecto
funcionamiento de nuestra capacidad intelectual. |
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Verde:
Señala el centro y el equilibrio. |
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Azul:
Seguridad, tranquilidad. La mente puede penetrar en dimensiones más
elevadas del ser, gracias a que el cuerpo vibra más lentamente. |
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Violeta:
Búsqueda de soluciones mágicas y místicas. Intuición, transformación.
Este color señala una energía psíquica muy sutil que rechaza la
violencia y la confrontación. |
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Blanco:
Espiritualidad, actividad mística, concentración, energía. |
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