CARL GUSTAV JUNG Breve análisis biográfico / 1875-1961
Tratándose
de un tema sobre el cual ya se ha escrito e investigado en demasía en variados
artículos (Jaffé, 1966, 1968) y detallados libros (Jaffé, 1977; Wehr, 1987)
de autorizados investigadores (Aniela Jaffé, entre otros), me limitaré
aquí a referir en grandes rasgos el orígen biográfico del interés de Jung
por los fenómenos parapsicológicos, que culmina indudablemente con su exposición
acerca de la teoría de la sincronicidad, "madurada" aproximadamente
entre los años
Empezaré
con una cita del prólogo escrito por Jung al libro de Fanny Moser (1950,
p. 250): "En esta múltiple y oscura área de investigación en la que todo
parece posible, y por lo tanto, poco susceptible de creerse, se debería haber
observado personalmente, y también haber escuchado y leído muchas historias, y
en lo posible haberlas controlado por la interrogación de testigos, para así
poder Ilegar a un juicio medianamente sólido."
En
el segundo semestre universitario del invierno 1895-96 (Jung hizo su estudios médicos
en Zurich desde 1895 hasta el semestre de 1900-01, inclusive), descubrió un
pequeño libro sabre fenómenos espíritas de los años setenta, llamado Pequeño
Manual de Aparecidos escrito por un teólogo que trataba el orígen histórico
de estos fenómenos. La obra pertenecía a
Por
esa época Jung perteneció a una asociación estudiantil suiza llamada
"Zofingia". Tornóse un lector apasionado de autores coma el astrónomo
alemán Johann Karl Friedrich Zollner (1834-1882), y el fisico británico
Sir William Crookes (1832-1919), acerca de quienes comentaba
fervorosamente en
Omitiremos
por razones de espacio los antecedentes hereditarios en la familia de Jung,
especialmente por línea materna. Y acerca de esto, remitiré al lector a su ya
citada discípula Aniela Jaffé (1966), y al historiador psicólogo Henri
Ellenberger (1976, pp.735-836). Recordaré que su madre, Emilie Preiswerk
(1848-1923) fue quien siempre apoyó sus lecturas, siendo inclusive testigo de
otros hechos de su vida que comentaremos a continuación, los cuales sucedieron
durante 1898. Ellos fueron también resumidos por el psiquiatra C.G.Jung, en una
primera carta a J.B.Rhine (27.9.1934) (Jung le envió a Rhine la foto del
cuchillo para que lo colgara en su escritorio (1):
"Durante
las vacaciones de verano sucedió algo que debió influir en mi poderosamente.
Un día estaba en el gabinete de estudio y repasaba mis libros de texto. En la
habitación contigua, cuya puerta estaba entreabierta, estaba mi madre haciendo
calceta. Era nuestro comedor en el cual veía la mesa redonda de madera de
nogal. Procedía del ajuar de mi abuela paterna y entonces tenia ya setenta años.
Mi madre estaba sentada frente a la ventana, aproximadamente a un metro de
distancia de la mesa. Mi hermana estaba en la escuela y la criada en la cocina.
De prontó se oyó una detonación como un pistoletazo. Me levanté de un salto
y corrí al cuarto contiguo de donde había oído la explosión. Ví a mi madre
sobresaltada en un sillón, su labor le había caído de la manos. Dijo
tartamudeando: Qué, qué ha sucedido? Fue justo a mi lado!, y miraba sobre la
mesa. El tablero de la mesa se había roto por la mitad y no por el sitio
encolado, sino en la madera encerada. Quedé atónito... ¿Cómo había podido
pasar tal cosa? Una madera naturalmente encerada, pero seca ya desde hacía
setenta años, que se abre en un día de verano con una elevada humedad habitual
para nosotros. Hubiera resultado explicable en un día de invierno frío y seco
junto a una estufa ancendida. ¿Qué diablos pudo ser la razón de tal explosión?
Realmente existen casualidades extrañas, pensé. Mi madre movió la cabeza y
dijo con la voz de su número dos: "Sí, si, esto significa algo." Yo
me sentí contrariado y disgustado por no poder responder nada.
Aproximadamente
catorce dias después, llegué por la tarde a las siete a mi casa y haIIé a mi
madre, mi hermana de catorce años, y la sirvienta, en plena excitación. Hacia
una hora que se habla oído de nuevo una explosión. Esta vez no había sido en
la ya deteriorada mesa, sino en el aparador, mueble originario del siglo XIX.
Habían mirado ya por todas partes, pero no habían encontrado ninguna grieta.
Comencé inmediatamente a inspeccionar detalladamente el aparador y lo inmediato
a él, pero sin éxito. Registré el interior del mueble y su contenido. En el
cajón, conteniendo la cesta del pan, había el pan y junto a él, un cuchillo
cuya hoja estaba destrozada casi por completo. El mango estaba en un rincón del
cesto rectangular y en cada una de las tres restantes había un trozo de la hoja
del cuchillo. Este se había empleado todavía a las cuatro de la tarde y después
se había guardado. Desde entonces nadie lo habla tocado 2.
Días después llevó el cuchillo a uno de los mejores afiladores de la ciudad.
Escudriñó los fragmentos con lupa y movió la cabeza: "Este cuchillo
-dijo- no tiene ningún defecto. El acero está en buen estado. Alguien lo ha
roto en pedazos. Esto se puede conseguir, por ejemplo, introduciendo la hoja en
el quicio del cajón y rompiéndolo trozo a trozo. El acero es de calidad. 0
quizás se ha dejado caer desde gran altura sobre una piedra. Esto no puede
estallar en absoluto. Se ha hecho algo con él. Mi madre y mi hermana se
encontraban en la habitación cuando fuepon sobresaltadas por la repentina
detonación. En la número 2 de ellas, mi madre me miró significativamente y no
pude hacer mis que callar. Me sentía enteramente desorientado y no podía de
ningún modo explicarse lo sucedido. Esto me resultaba tanto más enojoso por
cuanto debía admitir que estaba profundamente impresionado. ¿Porqué y cómo
se partió la mesa y se quebró el cuchillo? La hipótesis de la casualidad
resultaba del todo inadmisible. Lo de que el Rhin se desbordara eventualmente
alguna que otra vez, era para mí, muy improbable, y otras posibilidades
quedaban eo ipso descartadas. ¿Qué podría ser?
Algunas semanas después, me enteré que ciertos parientes se entretenían desde
hacía tiempo con mesas giratorias y tenían una "médium", una
muchacha jóven, de poco más de 15 años. Desde hacia algún tiempo en este círculo
pensaba ponerme en contacto con esta médium, que caía en estado de
sonambulismo y producía fenómenos inexplicables. Comencé a asistir a sesiones
con ella y otros interesados regularmente los domingos. Los resultados fueron
las transmisiones de pensamiento y los golpes en la pared y la mesa. Los
movimientos de la mesa eran dudosos, se producían independientemente de la
"médium". Comprendí pronto que las condiciones limitadas eran, en
general, inconvenientes. Me conformé con la evidente independencia de los
golpes en la pared y presté mi atención al contenido de las transmisiones de
pensamiento. Los resultados de estas observaciones los he expuesto en mi tesis
doctoral 3. Después de realizar experimentos durante dos años, se manifestó
una cierta languidez y sorprendí a la "médium" intentando provocar
los fenómenos mediante trampas. Esto me determinó a interrumpir las sesiones
-muy a pesar mío, pués con ella había aprendido como se forma una
personalidad número dos, como se asume una conciencia infantil y se integra
finalmente a ella. La muchacha era una "malograda". A los 26 años
murió de tuberculosis. Lo ví todavía una vez, cuando tenía 24 años y quedó
impresionado de la independencia y madurez de su personalidad. Después de su
muerte supe, por parientes, que en los últimos meses de su vida fue perdiendo
poco a poco su personalidad, y regresó finalmente al estado de un niño de dos
años, en cuya fase cayó en el último sueño."
En la segunda brave visita (de solo séis días) que Jung hizo a Freud en Marzo
de 1909 (la primera también en Viena en compañía del doctor Ludwig
Binswanger, fue en marzo de 1907), lo hizo acompañado una vez más de su
esposa Emma Rauschenberg (1882-1955) y la relata asimismo en su
autobiografía editada por Aniela Jaffé:
"Me interesaba oír las opiniones de Freud sobre precognición y
sobre parapsicología en general. Cuando
lo visité en 1909 en Viena
y le pregunté que pensaba acerca de ello. De acuerdo con su prejuicio
materialista, rechazó totalmente la cuestión como algo absurdo, basandose en
un positivismo tan superficial, que me fue difícil no responderle con acritud.
Transcurrieron todavía algunos años hasta que Freud reconoció la importancia
de la parapsicología y la autenticidad de los así llamados "fenómenos
ocultos". Mientras Freud exponía sus argumentos, yo sentí una
extraordinaria sensación. Me pareció como si mi diafragma fuera de hierro y se
pusiera incandescente -una cavidad diafragmática incandescente. Y en este
instante sonó un crujido tal en la biblioteca que se hallaba junto a nosotros,
que los dos nos asustamos. Creímos que el armario caía sobre nosotros.
Tan fuerte fue el crujido, que le dije a Freud: "Esto ha sido un fenómeno
de exteriorización de los denominados cataIíticos".
"Bah,
-dijo él- esto si que es un absurdo."
"Pues
nó -le repondi- se equivoca usted, Señor Profesor. Y para probar que llevo razón,
le predigo ahora que volverá inmediatamente a oírse otro crujido."
Y
efectivamente, apenas había pronunciado estas palabras, se oyó el mismo
crujido en la biblioteca!
La
permanente corriente parapsicológica Junguiana vuelve a manifestarse una vez más
en 1916 (Jaffé, 1966):
"Muy
paulatinamente se perfiló en mi un cambio. En 1916, experimenté una inclinación
por la creación literaria. Me sentía -por así decirlo- impulsado desde dentro
a formular y expresar lo que en cierto modo podría haber dicho Filemón. Así
surgieron Jos Septem Sermones ad Mortuos con su típico lenguaje. Con ello
comencé a experimentar una intranquilidad que no sabía que significaba, o que
es lo qua 'se' queria de mi. Existía una atmósfera extrañamente cargada a mi
alrededor y tenía la impresión de que el aire estaba lleno de entes fantasmagóricos.
Entonces comenzaron a rondar duendes por la casa. Mi hija mayor veía por la
noche una figura blanca atravesar la habitación. Mi otra hija contaba,
independientemente de la prinera -que le habían levantado la manta de la cama
dos veces por la noche y mi hijo de nueve años tuvo un sueño terrorífico. Por
la mañana pidió lápices de colores a su madre y él, que nunca había hecho
un dibujo, dibujó el sueño. Lo llamaba "El dibujo del pescador." En
medio del dibujo habla un río y en la orilla estaba un pescador con la caña de
pescar. Había cogido un pez. En la cabeza del pez se hallaba una chimenea a
través de la cual salía fuego y humo. Por la otra orilla Ilegaba el diablo
volando por los aires. Juraba que le habían robado el pez. Pero sobre el
pescador se cernía un ángel que decía: '"Tú no puedes hacerle nada:
Pesca solo dos peces malos! Este dibujo lo hizo mi hijo la mañana de un sábado.
El
domingo por la tarde, hacia las cinco, en la puerta de la casa sonó la
campanilla con insistencia. Era un domingo luminoso y las dos muchachas estaban
en la cocina desde donde se podía ver el espacio abierto ante la puerta de la
casa. Yo me encontraba cerca de la campanilla, la oí sonar y ví como se movía
el martillo. Todos corrieron inmediatamente hacia la puerta para ver quien
llanaba... pero no había nadie! Nos miramos como alelado! Les digo que la atmósfera
estaba cargada! Entonces supe que tenía que suceder algo, la casa estaba
repleta de gentío, toda llena de espíritus. Los había hasta bajo la puerta y
se tenía la sensación de apenas poder respirar. Naturalmente me acuciaba la
pregunta: "Por el amor de Dios ¿qué es ésto?" Entonces gritaron en
coro: "Regresamos de Jerusalem, donde no hallamos lo que buscábamos. Estas
palabras correspondían a las primeras líneas del Septen Sermones ad Mortuos.
Entonces la inspiración comenzó a fluir de mí, y en tres tardes escribe este
acontecimiento. Apenas hubo dejado la pluma, desapareció la legión de
espectros. El aquelarre había terminado. La habitación se volvió tranquila y
pura la atmósfera. Así hasta la noche siguiente en que nuevamente se
amotinaron y se fueron del mismo modo. Esto fue en 1916.
Este acontecimiento hay que aceptarlo tal como fue o como parecio ser.
Posiblemente tuvo relación con el estado emocional en que entonces yo me
encontraba y en el que podían presentarse fenómenos parapsicológicos. Era una
constelación inconsciente, y la atmósfera característica de tal constelación
me era bien conocida como númen de un arquetipo: "Es apto, se
manifiesta." El intelecto desea naturalmente apropiarse un conocimiento
científico sobre un hecho de este tipo, o mejor todavía aniquilar todo lo
sucedido cono una anomalía. Qué desesperación sería un mundo sin anomalías!
Poco
antes de este aconteciniento escribe una fantasía que se me fue el alma (sic).
Constituyó para mí un suceso muy importante. El alma, el ánima, crea la
relación con el inconciente. En cierto sentido es también una relación con la
colectividad de los muertos, al país de los presentimientos. Así pues, cuando
el alma desaparece en una fantasía ello significa que se ha retirado al
inconsciente o al país de los muertos. Ello corresponde a la denominada pérdida
del alma, un fenómeno que se encuentra con relativa frecuencia entre los
primitivos. En el 'país de los muertos' el alma experimenta una secreta
vivificación y dá forma a las huellas ancestrales, a los temas colectivos del
inconciente. Igual que una médium, dá a los muertos posibilidad de
manifestarse. Por ello muy pronto, después de la desaparición del alma,
aparecieron en mí los muertos y surgieron los Septem Sermones Ad Mortuos.
Entonces, y a partir de tal momento, los muertos se me
han convertido cada vez más claramente en voces del inconciente: un cierto
croquis y resúmen del contenido general del inconciente."
Mencionaremos en este contexto la característica y extensa carta de Freud a
Jung, fechada en Viena el 16 de abril de 1909 4:
Querido
amigo;
Es
interesante que la misma tarde en que yo adoptaba formalmente a usted como hijo
mayor, le consagraba cono sucesor y principe heredero 'in partibus infidelius'
[en las Regiones de los infieles, que simultáneamente se despojaba de la
dignidad de padre, acto que le parece gustar tanto como a mí, por el contrario
la investidura de su persona. Temo, sin embargo, que vuelva usted a pensar en su
padre si hablo de mi relación con el espíritu golpeador poltergeist, pero debo
hacerlo porque es distinto de lo que usted podría creer. Yo no niego pues, que
sus comunicaciones y su experimento me impresionaron profundamente. Me propuse
después de su marcha, observar esto y aquí le doy mis resultados. En la
primera habitación se oyó un ruido inesperadamente allí donde descansan dos
pesadas estelas egipcias sobre dos tablas de roble de la librería, esto es
evidente. En la segunda habitación, allí donde lo oímos, se oye un ruido muy
raramente. Primeramente quería hacerlo valer como prueba si los ruidos tan
frecuentes durante su visita no se hubieran repetido después de marchar usted.
Pero se han repetido los ruidos y nunca en conexión con mis pensamientos, nunca
cuando me ocupaba de usted o de sus especiales problemas (ahora no añado esto
como provocación). La observación quedó inválida muy pronto por otras. Mi
creencia, o cuanto menos mi crédula solicitud desapareció con el encanto de su
presencia personal. Me resulta de nuevo totalmente improbable,
desespiritualizado, o sea, libre de estragos, esta ante mi, como ante el poeta
la naturaleza divinizada después de la partida de los Dioses de Grecia.
Vuelo
a colocarne las córneas gafas de mi padre y advierto al querido hijo que
conserve la cabeza fría y es preferible no querer comprender que sacrificar a
la comprensión, tan gran víctima, muevo la blanca cabeza sabre la psicosíntesis
y pienso: Si, así son los jóvenes, solo les proporciona auténtica alegría ir
donde ellos no necesitan llevarnos, a donde con nuestro cansado aliento y
cansadas piernas no nos es posible seguirles.
Luego,
con el derecho que me confiere mi edad, me vuelvo parlanchín y hablo de otra
cosa entre el cielo y la tierra que no se puede comprender. Hace algunos años
descubrí en mi la convicción de que moriría a los
Nuevamente
podrá usted constatar la naturaleza específicamente judía de mi mística. Por
lo demás, estoy inclinado a decir que aventuras como la ocurrida con el número
61 encuentran explicación en dos momentos, primero por la acusada atención de
inconsciente, que ve a una Elena en toda mujer, y segundo, por la amigablemente
existente "complacencia del azar" que desempeña la misma función
para la ilusión que la complacencia somática en el síndrome histórico, lo
idiomático en el juego de las palabras del chiste.
Estaré,
pues, dispuesto a seguir enterándome con interés en lo sucesivo de sus
investigaciones acerca del "complejo de los fantasmas", como de una
obsesión benigna que no se comparte.
Afectuosamente,
saludos para su señora e hijo,
Su
amigo, Sigmund Freud
El
incesante y activo interés de Jung por lo paranormal reaparece en Julio de
1919, en su conferencia para
En
su obra 'Spuk" de la doctora Fanny Moser (1872-1953) (Moser, 1950) que ya
mencionaramos, describe Jung con aguda auto-observación, su propio encuentro
con un fantasma espiritual en Inglaterra en 1920. En una casa campestre de un
amigo -recientemente arrendada- pasó en repetidas ocasiones su
"week-end". En la noche vivenció diversos fenómenos
"curiosos" que se intensificaron cada vez más (golpes, mal olor,
ruidos, gotas, etc.). Ellos causaron en él una intensa sensación de inhibición
semejante a parálisis y culminaron con la aparición o visión de una compacta
mitad de cabeza femenina que se encontraba cerca de
Posteriormente
supieron, él y su amigo, algo que se sabía ya hacía tiempo en la aldea; que
la casa estaba "encantada" y espantaba rápidamente a todos los
arrendatarios. Algunos detalles de su vivencia los pudo interpretar Jung como
exteriorización de contenidos psíquicos del inconciente. Sin embargo, es un
problema irresuelto en esto caso, el hecho de que el fantasma se le presentara
exclusivamente en un determinado tiempo y lugar de la casa, y que además,
durante la semana de sobreactividad excesiva, en Londres, pudo dormir
admirablemente bien. Se trató probablemente de un poltergeist ligado al lugar,
para el cual hasta la fecha, falta una explicación científica satisfactoria.
La casa fue demolida al poco tiempo de irse Jung.
Llegamos
finalmente a las importantes décadas de
"De
un significado mucho más profundo que los fenómenos ocultos citados hasta aquí
y el problema de las apariciones de espíritus, fue para Jung su obra, la
interrogante sobre fenómenos acausales, como sujetos clarividentes,
precogniciones, prácticas mánticas, etc. En base a experiencias propias con
sus pacientes y consigo mismo, y trayendo a colación los hallazgos de las
investigaciones de J.B.Rhine sobre percepción extrasensorial (PES) realice su
contribución más significativa para la ciencia parapsicológica, mediante la
introducción en el pensamiento científico del concepto de sincronicidad. Desde
entonces este concepto representa el cuarto factor explicativo junto a los de
tiempo, espacio y causalidad.
El
trabajo básico sobre sincronicidad, cuya derivación y empleo podemos dar aquí
por conocidos, apareció en 1952 con el título de "sincronicidad como
principio de conexiones y la psiquis". Que el otro trabajo de ese volúmen
bajo el título de "Influencias de las representaciones arquetípicas en la
formación de las teorías científico- naturales de Kepler" sea
debida a la pluma del físico Wolfgang Paulí, fue caracterizado por Oste
como una "auténtica sincronicidad" 6.
En
correspondencia a la responsabilidad Junguiana y a su recato en los asuntos
científicos, se ha debido que demorar más de veinte años, antes de entregar
al público su trabajo decisivo sobre la sincronicidad. La primera vez que
aparece este concepto es ya en
El
método mediante el cual Jung abordó los problemas parapsicológicos, fue
especialmente el de la observación cuidadosa. Además, se sirvió ampliamente
de los resultadas estadísticamente evaluados de los experimentos de Rhine. En
el campo de
"Se
puede en verdad, con ayuda del método estadístico, detectar la presencia de
tales efectos sincronísticos con seguridad más que suficiente, tal como lo han
hecho Rhine y una serie de otros investigadores. La naturaleza individual de los
fenómenos más complejos de este tipo prohíbe, sin embargo, la utilización
del punto de vista estadístico, porque éste parece ser complementario de la
sincronicidad, y por ende altera a este último fenómeno, ya que no puede hacer
nada más cuando lo elimina como una probable casualidad. Es por ello que
estamos más bien limitados en este sentido completamente, al caso individual
bien observado y controlado."
Agreguemos finalmente que Jung, a diferencia de la escuela Rhineana, prefirió no hablar de "facultades" parapsicológicas, sino más bien de "hechos" parapsicológicos. Para él, estos se harían ostensibles a nuestros inconcientes toda vez que surgieran figuras arquetípicas que por así decir estimularán la producción de los fenómenos. De allí que para Jung, una conjunción de fenómenos sincronísticos con significado para el sujeto, fuese de vital importancia para el estudio de otros niveles (¿tal vez los parapsicológicos?) de nuestro inconciente 7.
NOTAS
1-
Las cartas de Jung a Rhine y las respuestas de éste han sido traducidas al español
por mi y publicadas en
2- Se reproduce una fotografía (que pertenecía a Rhine) del cuchillo partida
en cuatro trozos y que Jung conservó toda su vida.
3-
Acerca de esta tesis solo se conocen una traducción francesa e inglesa: Sobre
psicología.y patología de los así llamados fenómenos ocultos: Un estudio
psiquiátrico (Leipzig: O. Mutze, 1902).
4- En contestación a una carta de Jung desde Burgholzli (Zurich), el 2 de abril
de 1909 (Jaffé, 1966, pp.266-268).
5- Prólogo de C.G.Jung al libro I Ching (pp.XXI-XXXIV). Traducción al inglés
por Legge.
6- Edición suizo-alemana original del principio de sincronicidad:
"Naturerklarung und Psyche", que contiene: (a) de C.G.Jung, C.G.
(1952) Der Einfluss archetypischer Vorstellungen auf die Bildung
naturwissenschaftlicher Theorien bei Kepler. Rascher: Zurich. La edición española
de editorial Paidós omite el trabajo del físico Paulí.
7- Pueden hallarse más detalles en dos recientes monografías sobre Jung
escritas por el biógrafo alemán Georg Wehr (1987).
REFERENCIAS
Ellenberg,
E. (1976). El Descubrimento del Inconsciente. Gredos: Madrid
Jaffé, A. (1960) C.G.Jung und die Parapsychologie. En H. Bender (Ed.)
Parapsychologie: Entricklungen, Ergebnisse, Problese. Wissenschaftliche
Buchgeselischaft: Darmstadt [Hay traducción inédita de Brenio Onetto Bachler]
Jaffé, A. (1966). Recuerdos, Sueños, Pensamiento. Seix Barral: Barcelona.
Jaffé, A. (1968). Aus Leben und Workstatt von C.G.Jung: Parapsychologie und
Alchemie, Nationalsoziallsvue.
Jaffé, A. & Adler, A. (1972-73) Jung Brief [Cartas de Jung]. Tres Volúmenes.
Walton: Olten-Friburgo.
Jaffé, A. (1977) C.G.Jung: Bild und Work. Walter Veriagi Olten-Friburgo.
Jung, C.G. (1929) Das Geheimnis der Goldenen Blute. Rascher:
Jung, C.G. (1954) Uber Psychische Energetik und was Wesen der Traume. Rascher
Verlag: Zurich [hay traducción al español: Jung, C.G. (1960) Energética Psíquica
y Esencia del Suego. Paidds:
Moser, F. (1950) Spuk: lrrglaube odor Wahrglaubs?. Badent Zurich.
Dori,
A. (1935) Un Par de Recuerdos Juveniles. En Club Psicológico (Ed.) El
Significado Cultural de
Wahr, G.
(1907) Jung: A Biography. Shambala:
Brenio
Onetto Bachler
Publicado en
Vol.5, No.3, Julio 1994, pp.113-124.-