JUANA DE ARCO  Las Armas de la Invencible / 1412-1431

 

 

 

 

 

 

 

Una profecía sobre doncellas libertarias hablaba de ella siglos antes de que naciera...

Una legendaria profecía inglesa contaba que: "el trono de Francia sería perdido por una mujer, y ganado en reconquista por una doncella. La doncella sería una elegida por Dios. Nacería cerca de un encinar de Lorena".

¿Elegida por las huestes celestiales y armada por objetos de poder cósmico?

Lo que no relataba la leyenda eran sus proezas, sus videncias, sus pequeños milagros y sus armas de poder sobrenatural. Una armadura hecha para ella y regalada por Carlos VII. Pero, ¿diseñada según le indicaron las voces celestiales?...blanca, para resaltar en la noche y se distinguible. ¿Por qué?, ¿para qué la viera el enemigo, para qué le vieran sus tropas o simplemente para ellos desde los cielos localizarla fácilmente?. Y, ¿por qué tendrían ellos que localizarla visualmente?. Tal vez, ¿para hacer funcionar el estandarte que le regaló el propio "rey" celestial o la espada que le concedía el poder sobrenatural en batalla a una niña sin apenas fuerzas físicas?, o, ¿ambas cosas?. La leyenda cuenta que el estandarte además de símbolo en la batalla era un descarado enfrentamiento al enemigo inglés contra el que luchaba Juana de Arco. Ese mismo mito sin quererlo, resalta que, en plena batalla cuando Juana estaba en comunicación auditiva con las entidades celestiales. La tela del estandarte refulgía entre las multitudes de una manera esplendorosa, llegando incluso a escandilar al enemigo que viniera en contra a caballo.

De pastora de ovejas, a pastora de ejércitos

Para conocer a Juana...¿quién era?, ¿quién la eligió? y ¿para qué?, antes deberíamos de entrar de lleno a la historia que como mortal le tocó vivir en un momento de nuestra biografía humana. Para entender bien si era una loca, una poseída, una iluminada o una idealista deberíamos dejarnos acariciar por su medieval época. Entrar de lleno en su mundo de aldeana y las influencias que tenía destinadas en su vida, tanto a nivel personal como emocional. Al fin de cuentas Juana era otra niña sencilla elegida por entidades divinas como lo eran otros casos de apariciones marianas o de damas blancas. Lo único que las distinguía es que mientras los otros se limitaban a transcribir los mensajes de sus guías espirituales ella se vio inmersa de lleno en una batalla cuerpo a cuerpo para salvar un trono, el de Francia. Y logró salvar la empresa. Se convirtió en una heroína viva, una "Arturo" empuñadora de una espada mágica, con un corazón puro y rebosante de fe que la llevaron a ser la única y última de los cruzados europeos.

La llegada de los prodigios...una niña rendida a los celestiales

Al noreste de Francia corría cristalino el río Mosa y mientras avanzaba cruzaba las tierras de Domrémy, una pequeña aldea junto a un centenario bosque de robles retorcidos, donde las leyendas de brujas eran el pan de cada día desde hacía siglos. Corrían los albores del S.XV, el pueblucho contaba con apenas cincuenta casas de labriegos. Que aún siendo habitantes de tan pequeño territorio tenían el corazón dividido entre dos patrias diferentes: Francia e Inglaterra. Una división ficticia que se personificaban en los dos terratenientes de la localidad. El ducado Francés de Lorena y el ducado de Bar, fiel a los anglosajones que no habían querido rendir pleitesía al trono francés.

Cien años de cruenta guerra por repartirse el trono de Francia se llevaban sufriendo en estos lares. Ya ni siquiera se luchaba por la cuestión política o por la riqueza de los territorios se trataba de imponerse como los vencedores a toda costa, por cuestión de honor y supremacía nacionalista. Un hecho que no era la primera vez que sucedía en nuestro mundo ni sería la única que acontecería en nuestra breve historia. Pero en cuyos renglones y en cuyas batallas surgió una figura de mujer libertadora, heroínade capacidades extraordinarias. No sólo para transmitir idealismo a los de más aquí, sino para conectar con entidades del más allá. Un lugar que ella no dudaba fuese el cielo, el reino celestial.

Cien años de continua contienda culminaron en una tregua por la que Enrique V de Inglaterra al casarse con Catalina de Francia optó al trono (Tratado de Troyes). La tregua terminó a la muerte de los firmantes cuando una malévola reina regente Isabel dio a entender que su hijo Carlos VII era un bastardo, lo que le costó a éste el trono legítimo de Francia. Un trono por el que todos luchaban pero en realidad no existía.

La corona no se cernía sobre ninguna cabeza. El heredero Carlos no tenía ejército ni dinero para enfrentarse a Inglaterra y defender sus derechos. Tampoco estaba rodeado de asesores fieles, sino por un puñado de consejeros y ministros vendidos al mejor postor, cuyo único afán era enriquecerse. El propio primer ministro de Carlos era rico gracias a la fortuna de su primera esposa, a la cual asesino. Como hizo con su adversario en la irreal corte francesa. Se dedicaba a ganar favores prestando partes del capital que poseía. El propio futuro rey era uno de sus mayores deudores, así que hacía lo que este buen señor, La Tremoille, le aconsejaba. Con un títere sin futuro, ¿qué posibilidades tenía Francia de seguir siendo una monarquía?.

Los políticos, los economistas, el pueblo y la iglesia aún partidarios a Francia se contaban por racimos esparcidos por colonias al sur del país. La lucha por seguir fieles a sus ideales nacionalistas las llevaban por separado. El pueblo repartidos en pequeñas aldeas como la de Domrémy se las había ingeniado como podían para soportar las incursiones del enemigo, guarneciéndose en pequeñas fortificaciones construidas en común por los moradores de las aldeas. Un siglo XV donde lo católico estaba en el alma de los desesperados franceses que tenían aún esperanzas de seguir siéndolo. Pero que debía compartir territorio con lo pagano de estas tierras europeas desde antaño plagadas de mitos, leyendas y rituales de origen incierto.Una época la medieval donde el espíritu de camelot rondaba en la mente de todo el mundo. Aunque de origen británico había atravesado fronteras, protegido por su Merlín mágico y la firme mano de un rey todopoderoso y complaciente con su pueblo, al que conocían como Arturo.

¿Nació para ser "distinta" o era una "loca de su tiempo"?

Bajo el influjo de estas circunstancias, en una de las cincuenta casas de Domrémy, nació una niña. Hija de un labriego luchador, firme en su fidelidad al trono francés. Católico ferviente e incansable Jacques d'Arc. Era la menor de cinco hermanos. Y le correspondía el trabajo de pastoreo de la finca, pese a que no le gustaba esa faena rigurosa y monótona. Que sólo se rompía, para su alegría, en las horas de misa o para festejar algunos de los rituales paganos de Lorena (entre otros, los solsticios).

La iglesia la tenía muy cerca y a ella le encantaba visitarla a diario. Poseía un afán por la confesión continuada. Hecho que al parecer tenía un poco enfadado al párroco de la localidad. Las fiestas también estaban cerca suyo. En en el bosque junto a su casa estaba el árbol de las hadas y un poco más allá Juana también bebía en el caño de la fuente del Brezo. Una fuente natural, la agua de la cual aseguraban los lugareños poseía propiedades y virtudes mágicas.

Si la situación política era constante en la vida de Juana, acostumbrada a esconderse en la torre tras el repique de campanas de alarma, la situación mágico-religiosa desde luego no le era desconocida a esta pequeña analfabeta que no recibió cultura alguna. Su ferviente deseo de rezar, la oración y la penitencia a su corta edad nunca supo exactamente cuantos tenía- la hacían diferente de las otras niñas de la aldea. Ella perseguía pasar ratos con los santos de la iglesia mientras las demás se divertían con los juegos de infancia.

Ella confesó años más tarde bajo juramento inquisitorial que empezó a oír y ver cosas a partir de los doce años de edad, más o menos. Esa era la que ella creía tener por entonces. Nunca hasta el juicio había contado la verdad total de lo que había vivido realmente a nivel extraordinario con las voces que escuchó a lo largo de su corta vida. Al parecer, la primera vez, estaba en la parte trasera del huerto de su padre, tranquila, mientras realizaba algunas faenas de labriega, sabiendo que un poco más lejos, a su derecha la protegía la figura estática y pétrea de la iglesia del lugar. De repente un crujido estruendoso y una luz resplandeciente aparecieron de la nada proveniente exactamente de allí. Miró y no vio nada. Por encima de su cabeza, alguien empezó hablar desde arriba. Ella quedó paralizada, llena de miedo y sin poder moverse. A pesar de que la voz era cálida y le susurró palabras de alegría, además de algunas de consuelo:"Sé buena y piadosa Juana. Grandes cosas se esperan de ti". Días después sucedería el mismo fenómeno paranormal y luego una tercera ocasión. Pero en esta, la muchacha quiso entender que quien le hablaba era el Arcángel San Miguel. El capitán de las huestes de los ejércitos celestiales, blandidor de la espada divina de la justicia, y cómo no, curiosamente el mismo San Miguel que estaba desde hacía años elegido como patrón de Francia. Al parecer esta voz nunca le dijo quién era ni ella lo preguntó. Por un tiempo tuvo dudas, pero como lo que le enseñó y aleccionó era para defender a su país llegó un momento en que la duda se desvaneció. Debió ser por los días en que lo vio por primera vez.

Ella lo describió como un ser alado y luminoso que descendía de los cielos. Manteniendo siempre el diálogo suspendido en el vuelo. Los encuentros terminaron siendo tan asiduos que eran hasta de tres por semana. Sin embargo, un día el ángel no vino sólo. Dos mujeres elegantemente ataviadas y con coronas de oro le acompañaban. Ella entendió que eran Santa Catalina y Santa Margarita, dos vírgenes mártires que entregaron su vida por la pasión de su fe. Pero los nombres tampoco parece ser que se los puso, otra que no fuera, ella misma. El ángel le vaticinó que por un tiempo ellas y no él serían las que vendrían a verla, para instruirla :"ellas te visitaran en mi lugar, porque han sido designadas para guiarte y aconsejarte. Cree cuanto te digan y haz lo que te ordenen, porque esta es la voluntad de Dios".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ella había sentido desde la más tierna infancia predilección por las vidas de estas dos santas. Tal vez por eso "quiso reconocerlas en estas dos mujeres luminosas". Dijo en el juicio que desprendían una fragancia muy envolvente y seductora .

Se postró ante ellas y obedeció haciendo voto de castidad perpetua. Durante cuatro años nadie supo de las experiencias de Juana, a excepción de su confesor que pudo haberse llevado el secreto a la tumba.

La pequeña se preguntaba que podría hacer ella y entonces se le reveló su misión, que no era una sino tres: "auxiliar y liberar a la asediada ciudad de Orleáns, coronar un nuevo rey en Francia, un

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

rey legitimo y debía de hacerlo en Reims, despuésdebería expulsar a los ingleses rezagados de su nación".

Pero, ¿qué armas tenía aquella pastorcilla para tan grandes empresas?, sólo la fe y la obediencia a unas voces que le iban guiando cada paso a realizar, uno por uno, con concretas instrucciones que debía de seguir. Un día a los dieciséis años fue apremiada por el arcángel y las santas. Debía de partir. Y lo hizo furtivamente y en la noche aconsejada por las voces para que no fuera detenida por su padre. Él se lo hubiera impedido, porque había tenido sueños premonitorios sobrela pequeña. Las voces debían de saberlo.
Esos seres estelares que se presentaban como mano divina con un plan establecido para que Juana cumpliera, además de espectaculares en belleza y de irradiar luz se rodeaban de fenómenos paranormales como los sonidos estrepitosos que presagiaban a la infantil criatura de su llegada o el haz de luz que nadie, salvo ella veía tras la iglesia. Y que con los años demostraron ser conocedores del presente, es decir conocían lo que estaba sucediendo en varios sitios simultáneamente. Y como si de un compleja red informativa se tratara no dudaban en poner alcorriente a la joven de lo que ocurría. Asimismo se presentaban como inspirados profetas yvidentes capaces de ver el futuro inmediato de ella y de su patria, así como de sus seres queridos. Pero nunca le avisaron de que le abandonarían en su triste final, a la edad de diecinueve años. Y, ¿por qué insistieron en la necesidad de que la mujer jurara lealtad a Dios, fe, obediencia y sobre todo castidad?. El camino a la gloria prometida... el largo peregrinaje para ser creída la "enviada de dios".

Una vez huida no podía presentarse ante los leales del rey para que estos le llevaran a su presencia. Por si sola, siendo mujer, doncella y sin títulos nobiliarios no tenía sentido. Sin embargo, acudió a la ayuda de su primo, Durand Lassois para pedirle apoyo y protección. Para conseguirlo se presentó ante él como la nombrada en la profecía. Era ella la doncella prometida. Su primo parece ser que la vió tan convencida que la creyó firmemente. Y, ¿si se anunció como parte de la profecía de la doncella no indicaba eso que ella la conocía, la había estudiado y se reconocía a si misma como posible protagonista?.

Se presentó varias veces ante el capitán del ejercito de Carlos VII, Robert de Baudricourt, al cuál la primera ocasión reconoció sin que nadie se lo señalase entre la multitud. Pero el soldado la creyó loca. En una de las ocasiones le advirtió que una batalla estaba sucediendo en esos momentos y que por no haberla escuchado había sido una derrota. El militar no le hizo caso. Días después, Juana fue visitada por un sacerdote y el capitán. Lo que había dicho era cierto. ¿Estaban ante una bruja? o, ¿realmente ante una enviada del "rey celestial que quería salvar a Francia"?. El monje blandiendo su crucifijo se acercó iniciando un exorcismo, revistió su estola y le advirtió: "Si eres hija del infierno, apártate de nosotros, si eres hija de dios, acércate". Juana visiblemente enfada ante la duda se postró de rodillas y así decidieron que era una santa y no una bruja...pero eran necesarias más pruebas religiosas antes de creer totalmente en ella.

Cinco hombres, caballeros, la escoltaban. Por eso y porque debían atravesar campo enemigo se tuvo que vestir de muchacho. 563 kilómetros a caballo recorrió como muchacho desde Vaucolers al castillo real de Chinon. A mitad de camino se detuvieron en Fierbois, donde ella visitó una iglesia en honor a Santa Catalina. Llegada a la corte entró y abriéndose paso entre la multitud se acercó al futuro rey, a pesar de que quisieron ponerla a prueba diciéndole que era otro.

Carlos le pidió pruebas para saber que realmente era una enviada del reino celestial. Ella dijo que sí , pero que se las daría a nivel privado. En un anguloso rincón de la estancia se acercó al oído del Príncipe y le dijo algo que iluminó el rostro de él como si desapareciera el misterio. El rey la aceptaba como enviada , pero la corte no. Hartos de la importancia que estaba adquiriendo la joven de dieciséis años, la atosigaban pidiéndoles pruebas públicas de su santidad, pero ella se negaba. Decía que la llevaran a Orleáns, que esa era la prueba que lo demostraría. Ella quitaría el asedio de esa ciudad por obra divina. Pero no se conformaron. El tiempo que pasó bajo tutela real en Poitier, cuna de teólogos y doctos de la época, fue sometida a continuas peticiones de pruebas, que ella rehusó ofrecer. Un teólogo terminó por desafiarla interrogándola sobre las entidades que se comunicaban con ella. Su pretensión era averiguar si éstas eran de origen divino o maligno. "Según las voces que dices oír, Dios desea librar al pueblo de Francia de su aflicción...¿para qué se necesitan los soldados?", Juana respondió sin pensar como sino fuera ella la responsable de su lengua: "Los soldados lucharán en nombre de Dios y el Señor les dará la Victoria". Otro monje prosiguió el interrogatorio: "en qué idioma te hablan esas voces de tu cabeza", Juana volvió a responder sin titubeos. "No están en mi cabeza sino sobre y fuera de ella, y me hablan en un idioma mejor que el vuestro". El monje hablaba un francés con acento lemosín muy cerrado, todos rieron de la ocurrencia. Más preguntas para la niña, más sorpresas para los adultos. Llegado un momento Juana siguió: "no sé distinguir la A de la B, pero Dios me envía para otra cosa, para romper el cerco de Orleáns". Los monjes terminaron por darle el visto bueno. No era un ser maligno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos le dio una armadura blanca como regalo. Construida en pulido metal, del color que ella decidió por consejo de sus voces. Era lisa como correspondía a un caballero sin linaje, pero sobre su pecho se dibujaba el rostro de cristo cruzado por un arco iris. De una mano sostenía la bola del mundo y con la otra bendecía. Un poco más abajo podía leerse Jesús-María. Le dio un pequeño puñal que envainó, pero rehusó la radiante espada del monarca, argumentando que ella tenía órdenes divinas de utilizar sólo una espada en concreto.

Un pequeño primer milagro...La espada de Santa Catalina

Una que le habían descrito en su visión en la iglesia de Santa Catalina, lugar donde las voces le dijeron que volviera a buscarla. Esta espada debería de estar escondida en tierra y en su empuñadura irían

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

grabadas cinco cruces. Así la reconocería. Esa espada la haría invencible (curiosamente como Excalibur hizo a mítico Arturo). Al mismo tiempo blandía el estandarte que le fue entregado durante su instrucción en la aldea por el arcángel. El mismo alado le había dicho que era un estandarte "especial", pues estaba confeccionado por el propio rey de los cielos. Efectivamente tras un poco buscar, los monjes de Santa Catalina hallaron en un nicho una oxidada espada con cinco flechas en su empuñadura. El herrumbre caía tan fácilmente al ser limpiado el acero que tanto su encuentro como su restauración fueron el pequeño primer milagro de Juana de Arco.

El monarca la miró sorprendido. Aquella doncella de rasgos infantiles no tenía miedo a los poderosos arcos ingleses. No era como el resto de sus soldados, que temían por los certeros apuntes de las flechas inglesas capaces de atravesar las corazas de su ejército. ¿Acaso no conocía el poder de los arqueros enemigos o tal vez ella realmente se creía en protección divina?. Juana le confesó que lo segundo.

Ataviada ya caminó a Orleáns, donde fue recibida como una leyenda viva, logró entrar sin un rasguño, ningún problema. Trajo alimentos a los ciudadanos y les dio esperanza. La ciudad en realidad no vivía un cerco total, algunas salidas seguían abiertas, pero era muy difícil sortear el paso por el terreno hostil del contrario. Las voces le apremiaban. Lo que indicaba que había un tiempo establecido para que los sucesos acontecieran según lo que "ellos tenían previsto". Esas palabras en sus oídos y su cabeza, que hoy en día serían tachados por esquizofrenia la hacían ausentarse en pensamiento y eso provocaba especulación en su entorno. Típico de los que observan con temor algo que no reconocen y del que no entienden sus límites, ni poder. ¿Sería ciertamente una enferma?...tal vez una muestra de personalidad múltiple. Se dice que por lo general un individuo afectado por esta psicopatía, ni tan siquiera sabe que tiene varias personalidades. Ni que éstas existe, sólo es consciente de la activa, mientras una se accionan, las demás se aletargan. Pero también es cierto que para intentar explicar casos de posesión a nivel clínico se valoró la posibilidad de que una de estas personalidades, además de ser dominante, conocía la existencia de las otras y las sometía a su voluntad, según sus intereses.

Si eso era lo que vivía Juana, desde luego su personalidad dominante, además de inteligente, era diestra en el engaño a sus otros "yoes" y se les presentaba como fenómenos paranormales o divinos. Pero seguiría sin explicar porqué se produjeron aciertos de futuro y presente. No explicaría la suerte de los milagros. Ni tendrían sentido que la niña los viese o notase fuera de ella y no dentro...como las luces y los ruidos....Esquizofrénica, personalidad múltiple y paranoica sería demasiado en un simple ser, aunque no imposible. Pero si era eso lo que la hacía ver el destino los que escribimos estas letras también quisiéramos contagiarnos de su enfermedad.

Se inicia en los sueños premonitorios

Su padre Jacques d'Arc era una persona con cierto don. Eso lo podríamos decir hoy en día, ya que en varias ocasiones salvó a su aldea de las incursiones militares, tras tener ciertas sensaciones premonitorias. También fue advertido oníricamente del futuro de su hija, al menos en parte. ¿Pudo ella ser la heredera de unos dones genéticos ?. Si esto fuera así, ¿las entidades que la tomaron como elegida lo sabrían?.

Durante las batallas de Orleáns vivió sueños premonitorios, incluido el de una herida en su hombro causada por una flecha. Avisaba de los rehenes que aprisionarían, por dónde atacarían, etc. En una de las contiendas había pactado con uno de sus caballeros que ella esgrimiría su estandarte para dar la señal de avance. Pero las voces no le dijeron nada. Al estar herida, el estandarte fue llevado por otro caballero y este a su vez lo paso a uno que llamaban "el vasco", pero ella no lo conocía. Vio el estandarte de lejos y creyó que se lo habían robado. El soldado no la reconoció y hecho a correr temeroso de que se lo quitara. El capitán vio moverse la tela blanca curiosamente fluorescente en la noche (no existían en ese tiempo tejidos fluorescentes) y reconoció también la inconfundible armadura de la chica, así que la lucha se inició. La casualidad (o el deseo Divino -¿sic?-) hizo que vencieran. La leyenda estaba forjada. La primera parte de su destino cumplida y las voces la apremiaban para que fuera a Reims a ayudar al rey a convertirse como tal. En la visita que hizo con tal motivo a Carlos, fue recibida entre el jubilo de las masas. Recibió una de las pocas muestras de cariño de Carlos, un ligero abrazo, pero siguió atosigada por preguntas. En esta ocasión se lo pidió el rey, ella accedió ha hablar de ellas. Cuando se sentía preocupada se ponía a rezar, entonces sentía como la inundaba la esencia divina. Se llenaba de jubilo. "Desearía hallarme eternamente en ese estado", confesó. Cuando le hablaban sentía como si fuera transportada por "un maravilloso arrebato y alzaba los ojos al cielo"...Cada día el monarca estaba mas impresionado o asustado con la joven. La impaciencia de esta chica, que le había dicho "utilízame. Duraré poco más de un año; hagamos durante él cuanto sea posible", le tenía muy inquieto. Y mandó su ejército al norte para conquistar Reims. Conforme iban avanzando ganaban sorprendentemente terreno al enemigo, cuando no estos levantaban el campamento y huían. Pero, ¿por qué esta muchacha quería coronarlo precisamente allí?. Tal vez la respuesta era tan simbólica como histórica. En el 496 San Remigio coronó allí al primer monarca cristiano de Francia, Clodoveo. Dicen que el rey fue ungido por óleo de una paloma blanca que le fue dado al santo. Un óleo que aún se conserva allí como reliquia. Otra creencia hablaba de que jamás se gastaba por más que fuera utilizado.

Misión cumplida: el plan tripartido había sido concluido según lo previsto por el rey de los cielos

Y Juana de Arco tras la sonada victoria hizo entrar al vitoreado futuro monarca a la catedral. La segunda misión yaestaba también cumplida. Aunque se dice que Carlos seguía teniendo miedo a aquelladelgada mujer impaciente.Mientras esperaba que los políticos decidieran expulsar por vía protocolaria a los ingleses con pactos, Juana se entretuvo en mantener adiestrado el ejército. No quería que blasfemaran, ni que anduviesen con mujerzuelas, pero algunas se disfrazaban con armaduras y seguían con sus hombres. Juana intentó atacar a una de ellas y la espadaque blandía se rompió. La gente comenzó a murmurar que no era tan milagrosa la espada, pero ella intentó de convencerles de que esa no era la empuñadura de Santa Catalina. Sin embargo empezó a correr la voz de que la doncella había perdido su poder. Presagio de mala suerte como el día de la natividad de María, el día santo que se tomó París. Si vencieron pero con una victoria irreal que se nutrió de una gran pérdida de su ejército y de la población civil. La "Santa" perdió su influencia con el rey, éste se empeñaba en buscar soluciones más diplomáticas, a estas alturas ya si podía negociar con los ingleses. ¿Para que tenía que seguir aguantando a aquella chifladaimpaciente que tanto pánico le infundía con su presencia?.A partir de ahora cualquier cosa que sucediera "extraordinaria en torno a Juana" sería tomado como brujería más tarde. Como el caso del niño muerto, al que se arrodilló a rezar con otras mozas y que al parecer tras sus bostezos volvió a la vida para ser bautizado y morir nuevamente.

El complot contra Juana. La hoguera

Tras una campaña la dejaron fuera de la protección francesa rodeada de enemigos borgoñeses, aliados de los británicos (Compiègne). Juana fue atada por los enemigos, Maniatada la pusieron a cautiverio y la llevaron a Margny. Aunque solo se pedía rescate por los prisioneros de alcurnia, el extraordinario caso de la doncella requería también un proceder alternativo. Ellos la odiaban porque era la culpable de sus derrotas y de la pérdida de la corona francesa. En Francia era odiada por la iglesia porque nunca había sometido su voluntad a los intereses de los representantes del clero. Para demostrar que no era la enviada de Dios urdieron la idea de hacerla morir de una forma que a la vista de todos demostrase que sólo era una doncella corriente. Juana quiso suicidarse tirándose de una torre al enterarse que los ingleses se harían cargo de ella. Pero resulto ilesa. Otro nuevo milagro para la joven. Los ingleses y los borgoñeses terminaron por pasársela a la iglesia, que sí estaba dispuesta a juzgarla por brujería. Aunque Juana hubiera muerto de todas formas. Pues sino lo hubieran hecho los unos lo habrían conseguido los otros. La corona de Francia no hizo nada por ayudarla.

Durante los juicios no se presentaron pruebas de crímenes. Los que les habían imputado en Beuvais. por los integrantes de la diócesis ecuménica. No tenían siquiera base para juzgarla. Desde hace casi medio milenio llevamos preguntándonos porqué lo hicieron, motivos legales no existieron en ningún modo.¿Se le juzgó sin causa a ella o a lo que representaba?.

Si una doncella con diecinueve años tan sólo había logrado más que todos los caballeros de un reino en cien años era lógico el temor que despertaba. Entre los enemigos era un flanco a batir y para los franceses un temor que se pudiera volver contra ellos con el mismo ímpetu que les ayudaba. El juicio contó con cincuenta jueces, cuando lo normal eran 6 o 7. La tenían prisionera y por las mirillas de su celda era observada por los curiosos. Vivió con el miedo de ser violada, constantemente fue torturada con esta idea por los guardianes de celda. Aunque ninguno se atrevió. Y llegó el juicio donde lo paranormal se pondría sobre la mesa y sería observado según la luz que desprendiera el testimonio de la doncella de Orleáns, la ultima cruzado como la llamaba el pueblo,

No se negó a responder ninguna pregunta pero intentaron hacerle interrogaciones trampa, dobles sentidos: "¿Iba San Miguel desnudo?, ¿pensáis que Dios no tiene en su ilimitable reino con que ataviarlo?. ¿Hablaba la santa inglés?, ¿por qué en inglés si luchaba contra ellos?". Viendo que no se dejaba pillar en errores aquella pastora analfabeta que aseguraba estar en tutela divina, que el populacho se ponía nervioso y que empezaban a salir las primeras defensas. El juicio se continuó a puerta cerrada.

Se negó a vestir de mujer, así que no le dejaban oír misa. Siete días después del juicio se negó a coger abogado defensor. La acusaron de setenta ñoñerías mágicas, entre las que se encontraban murmuraciones como que hacía hechizos y bebedizos. "ha sido divinizada, permitiendo que la adorasen y la venerases, ha invocado a demonios y espíritus malignos, los ha frecuentado, los ha consultado..."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La llevaron a la hoguera y allí enferma, desvalida se retractó por miedo al fuego, se acusó de brujería y pidió clemencia. ¿Quién no lo hubiese hecho?. Pero, sus voces la recriminaron duramente y pronto volvió a pedir audiencia para negar que aquello que la condujo por Francia fueran entidades malignas. Era Dios, su iluminador. Y por él debía de subir nuevamente a la hoguera.

El final de una cruzada

Juana negó todo, pero terminó quemada en la hoguera preparada junto al camposanto, detrás de la iglesia de Saint Quen. Fue quemada mientras loaba a Dios, mientras llamaba a las voces que ya no escuchaba y al tiempo que bendecía a su rey Carlos y a su patria, Francia. Las últimas palabras que se le escucharon decir fueron: "¡Jesús, Jesús!", gritando angustiada retorcida por el dolor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cumplió la cuarta misión que sólo había confesado al última hora: el martirio y la libertad para ella misma. Ahora la subirían a los altares junto a sus queridas Catalina y Margarita. Como la primera llevaría un vestido reluciente, su armadura y blandiría una espada...con la que ganó Francia (Catalina murió decapitada a espada) y había visto al final las fauces del dragón que se llevó a Margarita en aquella hoguera que la quemó viva.

Pero la leyenda continua tras su muerte...

La familia de Juana pidió en 1455 la revisión del caso de su hija. Se procedió. Esta vez lo hicieron los franceses. Este juicio promovido por el nuevo rey, que se había mantenido al margen, si fue más legal. Trajo a la ciudad testimonios de conocidos familiares de Juana, burgueses, campesinos, soldados, clérigos, etc. Los jueces del primero fueron invitados al segundo, pero no supieron esgrimir de nuevo las pruebas o simplemente no vinieron. En 1457 fue declarada inocente. Su beatificación se inició en 1909 y se incluyó en el santoral en 1920.

No sabemos si Juana era algo mas que una simple pastorcilla que jugaba a ser santa o heroina, quizás ambas cosas. Una dotada psíquica que comunicaba entre dos mundos, pero que actuaba a favor de unos determinados ideales y no otros. Que mostró lo que había aprendido en su aldea, a luchar contra los ingleses con la fe de su religión y la magia de sus leyendas. Un ídolo que necesitaba un pueblo para recuperar las fuerzas y volver a ser uno sólo bajo una monarquía.

Si estuviera en manos de muchos seguro que su imagen se vincularía al fenómenos de las paraciencias y los ovnis que actualmente tantos casos testimoniales ofrecen donde las personas oyen voces, se sienten transportados y ven entidades luminosas que levitan y ordenan con voz susurrante pero impaciente lo que deben hacer tras esas apariciones. Unos seres que quizás siempre han estado ahí manipulando nuestra historia y que lo seguirán haciendo en el futuro, sin que conozcamos su verdadera identidad o sus intenciones reales. Que se nos muestran como aquello que nos gustaría ver. Se nos dibujan como las figuras que más nos tranquilizarían, ganándose nuestra confianza y por consiguiente nuestra voluntad y obediencia.

Tal vez, Juana de Arco fue una idealista. Esa última cruzada, luchando por el símbolo de la cruz (los ingleses son anglicanos) cristiana. Una soldado del ejército celestial que ganó terreno para su causa o tal vez...simplemente tal vez fue una víctima de su sociedad y sus circunstancias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marisol Roldán
España

Artículo publicado en
Años Luz

Colaboración