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Una profecía sobre doncellas libertarias
hablaba de ella siglos antes de que naciera... Una legendaria profecía inglesa contaba que: "el trono de Francia
sería perdido por una mujer, y ganado en reconquista por una doncella.
La doncella sería una elegida por Dios. Nacería cerca de un encinar de
Lorena". ¿Elegida por las huestes celestiales y
armada por objetos de poder cósmico? Lo que no relataba la leyenda eran sus proezas, sus videncias, sus pequeños
milagros y sus armas de poder sobrenatural. Una
armadura hecha para ella y regalada por Carlos VII. Pero, ¿diseñada
según le indicaron las voces celestiales?...blanca, para resaltar en la
noche y se distinguible. ¿Por qué?, ¿para qué la viera el enemigo,
para qué le vieran sus tropas o simplemente para ellos desde los cielos
localizarla fácilmente?. Y, ¿por qué tendrían ellos que localizarla
visualmente?. Tal vez, ¿para hacer funcionar el estandarte que le regaló
el propio "rey" celestial o la espada que le concedía el
poder sobrenatural en batalla a una niña sin apenas fuerzas físicas?,
o, ¿ambas cosas?. La leyenda cuenta que el estandarte además de símbolo
en la batalla era un descarado enfrentamiento al enemigo inglés contra
el que luchaba Juana de Arco. Ese mismo mito sin quererlo, resalta que,
en plena batalla cuando Juana estaba en comunicación auditiva con las
entidades celestiales. La tela del estandarte refulgía entre las
multitudes de una manera esplendorosa, llegando incluso a escandilar al
enemigo que viniera en contra a caballo. De pastora de ovejas, a pastora de ejércitos Para
conocer a Juana...¿quién era?, ¿quién la eligió? y ¿para qué?,
antes deberíamos de entrar de lleno a la historia que como mortal le
tocó vivir en un momento de nuestra biografía humana. Para entender
bien si era una loca, una poseída, una iluminada o una idealista deberíamos
dejarnos acariciar por su medieval época. Entrar de lleno en su mundo
de aldeana y las influencias que tenía destinadas en su vida, tanto a
nivel personal como emocional. Al fin de cuentas Juana era otra niña
sencilla elegida por entidades divinas como lo eran otros casos de
apariciones marianas o de damas blancas. Lo único que las distinguía
es que mientras los otros se limitaban a transcribir los mensajes de sus
guías espirituales ella se vio inmersa de lleno en una batalla cuerpo a
cuerpo para salvar un trono, el de Francia. Y logró salvar la empresa.
Se convirtió en una heroína viva, una "Arturo" empuñadora
de una espada mágica, con un corazón puro y rebosante de fe que la
llevaron a ser la única y última de los cruzados europeos. La llegada de los prodigios...una niña rendida a los
celestiales Al
noreste de Francia corría cristalino el río Mosa y mientras avanzaba
cruzaba las tierras de Domrémy, una pequeña aldea junto a un
centenario bosque de robles retorcidos, donde las leyendas de brujas
eran el pan de cada día desde hacía siglos. Corrían los albores del
S.XV, el pueblucho contaba con apenas cincuenta casas de labriegos. Que
aún siendo habitantes de tan pequeño territorio tenían el corazón
dividido entre dos patrias diferentes: Francia e Inglaterra. Una división
ficticia que se personificaban en los dos terratenientes de la
localidad. El ducado Francés de Lorena y el ducado de Bar, fiel a los
anglosajones que no habían querido rendir pleitesía al trono francés. Cien
años de cruenta guerra por repartirse el trono de Francia se llevaban
sufriendo en estos lares. Ya ni siquiera se luchaba por la cuestión política
o por la riqueza de los territorios se trataba de imponerse como los
vencedores a toda costa, por cuestión de honor y supremacía
nacionalista. Un hecho que no era la primera vez que sucedía en nuestro
mundo ni sería la única que acontecería en nuestra breve historia.
Pero en cuyos renglones y en cuyas batallas surgió una figura de mujer
libertadora, heroínade capacidades extraordinarias. No sólo para
transmitir idealismo a los de más aquí, sino para conectar con
entidades del más allá. Un lugar que ella no dudaba fuese el cielo, el
reino celestial. Cien
años de continua contienda culminaron en una tregua por la que Enrique
V de Inglaterra al casarse con Catalina de Francia optó al trono
(Tratado de Troyes). La tregua terminó a la muerte de los firmantes
cuando una malévola reina regente Isabel dio a entender que su hijo
Carlos VII era un bastardo, lo que le costó a éste el trono legítimo
de Francia. Un trono por el que todos luchaban pero en realidad no
existía. La
corona no se cernía sobre ninguna cabeza. El heredero Carlos no tenía
ejército ni dinero para enfrentarse a Inglaterra y defender sus
derechos. Tampoco estaba rodeado de asesores fieles, sino por un puñado
de consejeros y ministros vendidos al mejor postor, cuyo único afán
era enriquecerse. El propio primer ministro de Carlos era rico gracias a
la fortuna de su primera esposa, a la cual asesino. Como hizo con su
adversario en la irreal corte francesa. Se dedicaba a ganar favores
prestando partes del capital que poseía. El propio futuro rey era uno
de sus mayores deudores, así que hacía lo que este buen señor, La
Tremoille, le aconsejaba. Con un títere sin futuro, ¿qué
posibilidades tenía Francia de seguir siendo una monarquía?. Los
políticos, los economistas, el pueblo y la iglesia aún partidarios a
Francia se contaban por racimos esparcidos por colonias al sur del país.
La lucha por seguir fieles a sus ideales nacionalistas las llevaban por
separado. El pueblo repartidos en pequeñas aldeas como la de Domrémy
se las había ingeniado como podían para soportar las incursiones del
enemigo, guarneciéndose en pequeñas fortificaciones construidas en común
por los moradores de las aldeas. Un siglo XV donde lo católico estaba
en el alma de los desesperados franceses que tenían aún esperanzas de
seguir siéndolo. Pero que debía compartir territorio con lo pagano de
estas tierras europeas desde antaño plagadas de mitos, leyendas y
rituales de origen incierto.Una época la medieval donde el espíritu de
camelot rondaba en la mente de todo el mundo. Aunque de origen británico
había atravesado fronteras, protegido por su Merlín mágico y la firme
mano de un rey todopoderoso y complaciente con su pueblo, al que conocían
como Arturo. ¿Nació para ser "distinta" o era una
"loca de su tiempo"? Bajo
el influjo de estas circunstancias, en una de las cincuenta casas de
Domrémy, nació una niña. Hija de un labriego luchador, firme en su
fidelidad al trono francés. Católico ferviente e incansable Jacques
d'Arc. Era la menor de cinco hermanos. Y le correspondía el trabajo de
pastoreo de la finca, pese a que no le gustaba esa faena rigurosa y monótona.
Que sólo se rompía, para su alegría, en las horas de misa o para
festejar algunos de los rituales paganos de Lorena (entre otros, los
solsticios). La
iglesia la tenía muy cerca y a ella le encantaba visitarla a diario.
Poseía un afán por la confesión continuada. Hecho que al parecer tenía
un poco enfadado al párroco de la localidad. Las fiestas también
estaban cerca suyo. En en el bosque junto a su casa estaba el árbol de
las hadas y un poco más allá Juana también bebía en el caño de la
fuente del Brezo. Una fuente natural, la agua de la cual aseguraban los
lugareños poseía propiedades y virtudes mágicas. Si
la situación política era constante en la vida de Juana, acostumbrada
a esconderse en la torre tras el repique de campanas de alarma, la
situación mágico-religiosa desde luego no le era desconocida a esta
pequeña analfabeta que no recibió cultura alguna. Su ferviente deseo
de rezar, la oración y la penitencia a su corta edad nunca supo
exactamente cuantos tenía- la hacían diferente de las otras niñas de
la aldea. Ella perseguía pasar ratos con los santos de la iglesia
mientras las demás se divertían con los juegos de infancia. Ella
confesó años más tarde bajo juramento inquisitorial que empezó a oír
y ver cosas a partir de los doce años de edad, más o menos. Esa era la
que ella creía tener por entonces. Nunca hasta el juicio había contado
la verdad total de lo que había vivido realmente a nivel extraordinario
con las voces que escuchó a lo largo de su corta vida. Al parecer, la
primera vez, estaba en la parte trasera del huerto de su padre,
tranquila, mientras realizaba algunas faenas de labriega, sabiendo que
un poco más lejos, a su derecha la protegía la figura estática y pétrea
de la iglesia del lugar. De repente un crujido estruendoso y una luz
resplandeciente aparecieron de la nada proveniente exactamente de allí.
Miró y no vio nada. Por encima de su cabeza, alguien empezó hablar
desde arriba. Ella quedó paralizada, llena de miedo y sin poder
moverse. A pesar de que la voz era cálida y le susurró palabras de
alegría, además de algunas de consuelo:"Sé buena y piadosa
Juana. Grandes cosas se esperan de ti". Días después sucedería
el mismo fenómeno paranormal y luego una tercera ocasión. Pero en
esta, la muchacha quiso entender que quien le hablaba era el Arcángel
San Miguel. El capitán de las huestes de los ejércitos celestiales,
blandidor de la espada divina de la justicia, y cómo no, curiosamente
el mismo San Miguel que estaba desde hacía años elegido como patrón
de Francia. Al parecer esta voz nunca le dijo quién era ni ella lo
preguntó. Por un tiempo tuvo dudas, pero como lo que le enseñó y
aleccionó era para defender a su país llegó un momento en que la duda
se desvaneció. Debió ser por los días en que lo vio por primera vez. Ella
lo describió como un ser alado y luminoso que descendía de los cielos.
Manteniendo siempre el diálogo suspendido en el vuelo. Los encuentros
terminaron siendo tan asiduos que eran hasta de tres por semana. Sin
embargo, un día el ángel no vino sólo. Dos mujeres elegantemente
ataviadas y con coronas de oro le acompañaban. Ella entendió que eran
Santa Catalina y Santa Margarita, dos vírgenes mártires que entregaron
su vida por la pasión de su fe. Pero los nombres tampoco parece ser que
se los puso, otra que no fuera, ella misma. El ángel le vaticinó que
por un tiempo ellas y no él serían las que vendrían a verla, para
instruirla :"ellas te visitaran en mi lugar, porque han sido
designadas para guiarte y aconsejarte. Cree cuanto te digan y haz lo que
te ordenen, porque esta es la voluntad de Dios". |
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rey legitimo y debía de hacerlo en Reims, despuésdebería
expulsar a los ingleses rezagados de su nación". Una
vez huida no podía presentarse ante los leales del rey para que estos
le llevaran a su presencia. Por si sola, siendo mujer, doncella y sin títulos
nobiliarios no tenía sentido. Sin embargo, acudió a la ayuda de su
primo, Durand Lassois para pedirle apoyo y protección. Para conseguirlo
se presentó ante él como la nombrada en la profecía. Era ella la
doncella prometida. Su primo parece ser que la vió tan convencida que
la creyó firmemente. Y, ¿si se anunció como parte de la profecía de
la doncella no indicaba eso que ella la conocía, la había estudiado y
se reconocía a si misma como posible protagonista?. Se
presentó varias veces ante el capitán del ejercito de Carlos VII,
Robert de Baudricourt, al cuál la primera ocasión reconoció sin que
nadie se lo señalase entre la multitud. Pero el soldado la creyó loca.
En una de las ocasiones le advirtió que una batalla estaba sucediendo
en esos momentos y que por no haberla escuchado había sido una derrota.
El militar no le hizo caso. Días después, Juana fue visitada por un
sacerdote y el capitán. Lo que había dicho era cierto. ¿Estaban ante
una bruja? o, ¿realmente ante una enviada del "rey celestial que
quería salvar a Francia"?. El monje blandiendo su crucifijo se
acercó iniciando un exorcismo, revistió su estola y le advirtió:
"Si eres hija del infierno, apártate de nosotros, si eres hija de
dios, acércate". Juana visiblemente enfada ante la duda se postró
de rodillas y así decidieron que era una santa y no una bruja...pero
eran necesarias más pruebas religiosas antes de creer totalmente en
ella. Cinco
hombres, caballeros, la escoltaban. Por eso y porque debían atravesar
campo enemigo se tuvo que vestir de muchacho. 563 kilómetros a caballo
recorrió como muchacho desde Vaucolers al castillo real de Chinon. A
mitad de camino se detuvieron en Fierbois, donde ella visitó una
iglesia en honor a Santa Catalina. Llegada a la corte entró y abriéndose
paso entre la multitud se acercó al futuro rey, a pesar de que
quisieron ponerla a prueba diciéndole que era otro. Carlos
le pidió pruebas para saber que realmente era una enviada del reino
celestial. Ella dijo que sí , pero que se las daría a nivel privado.
En un anguloso rincón de la estancia se acercó al oído del Príncipe
y le dijo algo que iluminó el rostro de él como si desapareciera el
misterio. El rey la aceptaba como enviada , pero la corte no. Hartos de
la importancia que estaba adquiriendo la joven de dieciséis años, la
atosigaban pidiéndoles pruebas públicas de su santidad, pero ella se
negaba. Decía que la llevaran a Orleáns, que esa era la prueba que lo
demostraría. Ella quitaría el asedio de esa ciudad por obra divina.
Pero no se conformaron. El tiempo que pasó bajo tutela real en Poitier,
cuna de teólogos y doctos de la época, fue sometida a continuas
peticiones de pruebas, que ella rehusó ofrecer. Un teólogo terminó
por desafiarla interrogándola sobre las entidades que se comunicaban
con ella. Su pretensión era averiguar si éstas eran de origen divino o
maligno. "Según las voces que dices oír, Dios desea librar al
pueblo de Francia de su aflicción...¿para qué se necesitan los
soldados?", Juana respondió sin pensar como sino fuera ella la
responsable de su lengua: "Los soldados lucharán en nombre de Dios
y el Señor les dará la Victoria". Otro monje prosiguió el
interrogatorio: "en qué idioma te hablan esas voces de tu
cabeza", Juana volvió a responder sin titubeos. "No están en
mi cabeza sino sobre y fuera de ella, y me hablan en un idioma mejor que
el vuestro". El monje hablaba un francés con acento lemosín muy
cerrado, todos rieron de la ocurrencia. Más preguntas para la niña, más
sorpresas para los adultos. Llegado un momento Juana siguió: "no sé
distinguir la A de la B, pero Dios me envía para otra cosa, para romper
el cerco de Orleáns". Los monjes terminaron por darle el visto
bueno. No era un ser maligno. |
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grabadas
cinco cruces. Así la reconocería. Esa espada la haría invencible
(curiosamente como Excalibur hizo a mítico Arturo). Al mismo tiempo
blandía el estandarte que le fue entregado durante su instrucción en
la aldea por el arcángel. El mismo alado le había dicho que era un
estandarte "especial", pues estaba confeccionado por el propio
rey de los cielos. Efectivamente tras un poco buscar, los monjes de
Santa Catalina hallaron en un nicho una oxidada espada con cinco flechas
en su empuñadura. El herrumbre caía tan fácilmente al ser limpiado el
acero que tanto su encuentro como su restauración fueron el pequeño
primer milagro de Juana de Arco. El
monarca la miró sorprendido. Aquella doncella de rasgos infantiles no
tenía miedo a los poderosos arcos ingleses. No era como el resto de sus
soldados, que temían por los certeros apuntes de las flechas inglesas
capaces de atravesar las corazas de su ejército. ¿Acaso no conocía el
poder de los arqueros enemigos o tal vez ella realmente se creía en
protección divina?. Juana le confesó que lo segundo. Ataviada
ya caminó a Orleáns, donde fue recibida como una leyenda viva, logró
entrar sin un rasguño, ningún problema. Trajo alimentos a los
ciudadanos y les dio esperanza. La ciudad en realidad no vivía un cerco
total, algunas salidas seguían abiertas, pero era muy difícil sortear
el paso por el terreno hostil del contrario. Las voces le apremiaban. Lo
que indicaba que había un tiempo establecido para que los sucesos
acontecieran según lo que "ellos tenían previsto". Esas
palabras en sus oídos y su cabeza, que hoy en día serían tachados por
esquizofrenia la hacían ausentarse en pensamiento y eso provocaba
especulación en su entorno. Típico de los que observan con temor algo
que no reconocen y del que no entienden sus límites, ni poder. ¿Sería
ciertamente una enferma?...tal vez una muestra de personalidad múltiple.
Se dice que por lo general un individuo afectado por esta psicopatía,
ni tan siquiera sabe que tiene varias personalidades. Ni que éstas
existe, sólo es consciente de la activa, mientras una se accionan, las
demás se aletargan. Pero también es cierto que para intentar explicar
casos de posesión a nivel clínico se valoró la posibilidad de que una
de estas personalidades, además de ser dominante, conocía la
existencia de las otras y las sometía a su voluntad, según sus
intereses. Si
eso era lo que vivía Juana, desde luego su personalidad dominante, además
de inteligente, era diestra en el engaño a sus otros "yoes" y
se les presentaba como fenómenos paranormales o divinos. Pero seguiría
sin explicar porqué se produjeron aciertos de futuro y presente. No
explicaría la suerte de los milagros. Ni tendrían sentido que la niña
los viese o notase fuera de ella y no dentro...como las luces y los
ruidos....Esquizofrénica, personalidad múltiple y paranoica sería
demasiado en un simple ser, aunque no imposible. Pero si era eso lo que
la hacía ver el destino los que escribimos estas letras también quisiéramos
contagiarnos de su enfermedad. Se inicia en los sueños premonitorios Su
padre Jacques d'Arc era una persona con cierto don. Eso lo podríamos
decir hoy en día, ya que en varias ocasiones salvó a su aldea de las
incursiones militares, tras tener ciertas sensaciones premonitorias.
También fue advertido oníricamente del futuro de su hija, al menos en
parte. ¿Pudo ella ser la heredera de unos dones genéticos ?. Si esto
fuera así, ¿las entidades que la tomaron como elegida lo sabrían?. Durante
las batallas de Orleáns vivió sueños premonitorios, incluido el de
una herida en su hombro causada por una flecha. Avisaba de los rehenes
que aprisionarían, por dónde atacarían, etc. En una de las contiendas
había pactado con uno de sus caballeros que ella esgrimiría su
estandarte para dar la señal de avance. Pero las voces no le dijeron
nada. Al estar herida, el estandarte fue llevado por otro caballero y
este a su vez lo paso a uno que llamaban "el vasco", pero ella
no lo conocía. Vio el estandarte de lejos y creyó que se lo habían
robado. El soldado no la reconoció y hecho a correr temeroso de que se
lo quitara. El capitán vio moverse la tela blanca curiosamente
fluorescente en la noche (no existían en ese tiempo tejidos
fluorescentes) y reconoció también la inconfundible armadura de la
chica, así que la lucha se inició. La casualidad (o el deseo Divino -¿sic?-)
hizo que vencieran. La leyenda estaba forjada. La primera parte de su
destino cumplida y las voces la apremiaban para que fuera a Reims a
ayudar al rey a convertirse como tal. En la visita que hizo con tal
motivo a Carlos, fue recibida entre el jubilo de las masas. Recibió una
de las pocas muestras de cariño de Carlos, un ligero abrazo, pero siguió
atosigada por preguntas. En esta ocasión se lo pidió el rey, ella
accedió ha hablar de ellas. Cuando se sentía preocupada se ponía a
rezar, entonces sentía como la inundaba la esencia divina. Se llenaba
de jubilo. "Desearía hallarme eternamente en ese estado",
confesó. Cuando le hablaban sentía como si fuera transportada por
"un maravilloso arrebato y alzaba los ojos al cielo"...Cada día
el monarca estaba mas impresionado o asustado con la joven. La
impaciencia de esta chica, que le había dicho "utilízame. Duraré
poco más de un año; hagamos durante él cuanto sea posible", le
tenía muy inquieto. Y mandó su ejército al norte para conquistar
Reims. Conforme iban avanzando ganaban sorprendentemente terreno al
enemigo, cuando no estos levantaban el campamento y huían. Pero, ¿por
qué esta muchacha quería coronarlo precisamente allí?. Tal vez la
respuesta era tan simbólica como histórica. En el 496 San Remigio
coronó allí al primer monarca cristiano de Francia, Clodoveo. Dicen
que el rey fue ungido por óleo de una paloma blanca que le fue dado al
santo. Un óleo que aún se conserva allí como reliquia. Otra creencia
hablaba de que jamás se gastaba por más que fuera utilizado. Misión cumplida: el plan tripartido había sido
concluido según lo previsto por el rey de los cielos Y
Juana de Arco tras la sonada victoria hizo entrar al vitoreado futuro
monarca a la catedral. La segunda misión yaestaba también cumplida.
Aunque se dice que Carlos seguía teniendo miedo a aquelladelgada mujer
impaciente.Mientras esperaba que los políticos decidieran expulsar por
vía protocolaria a los ingleses con pactos, Juana se entretuvo en
mantener adiestrado el ejército. No quería que blasfemaran, ni que
anduviesen con mujerzuelas, pero algunas se disfrazaban con armaduras y
seguían con sus hombres. Juana intentó atacar a una de ellas y la
espadaque blandía se rompió. La gente comenzó a murmurar que no era
tan milagrosa la espada, pero ella intentó de convencerles de que esa
no era la empuñadura de Santa Catalina. Sin embargo empezó a correr la
voz de que la doncella había perdido su poder. Presagio de mala suerte
como el día de la natividad de María, el día santo que se tomó París.
Si vencieron pero con una victoria irreal que se nutrió de una gran pérdida
de su ejército y de la población civil. La "Santa" perdió
su influencia con el rey, éste se empeñaba en buscar soluciones más
diplomáticas, a estas alturas ya si podía negociar con los ingleses.
¿Para que tenía que seguir aguantando a aquella chifladaimpaciente que
tanto pánico le infundía con su presencia?.A partir de ahora cualquier
cosa que sucediera "extraordinaria en torno a Juana" sería
tomado como brujería más tarde. Como el caso del niño muerto, al que
se arrodilló a rezar con otras mozas y que al parecer tras sus bostezos
volvió a la vida para ser bautizado y morir nuevamente. El complot contra Juana. La hoguera Tras
una campaña la dejaron fuera de la protección francesa rodeada de
enemigos borgoñeses, aliados de los británicos (Compiègne). Juana fue
atada por los enemigos, Maniatada la pusieron a cautiverio y la llevaron
a Margny. Aunque solo se pedía rescate por los prisioneros de alcurnia,
el extraordinario caso de la doncella requería también un proceder
alternativo. Ellos la odiaban porque era la culpable de sus derrotas y
de la pérdida de la corona francesa. En Francia era odiada por la
iglesia porque nunca había sometido su voluntad a los intereses de los
representantes del clero. Para demostrar que no era la enviada de Dios
urdieron la idea de hacerla morir de una forma que a la vista de todos
demostrase que sólo era una doncella corriente. Juana quiso suicidarse
tirándose de una torre al enterarse que los ingleses se harían cargo
de ella. Pero resulto ilesa. Otro nuevo milagro para la joven. Los
ingleses y los borgoñeses terminaron por pasársela a la iglesia, que sí
estaba dispuesta a juzgarla por brujería. Aunque Juana hubiera muerto
de todas formas. Pues sino lo hubieran hecho los unos lo habrían
conseguido los otros. La corona de Francia no hizo nada por ayudarla. Durante
los juicios no se presentaron pruebas de crímenes. Los que les habían
imputado en Beuvais. por los integrantes de la diócesis ecuménica. No
tenían siquiera base para juzgarla. Desde hace casi medio milenio
llevamos preguntándonos porqué lo hicieron, motivos legales no
existieron en ningún modo.¿Se le juzgó sin causa a ella o a lo que
representaba?. Si
una doncella con diecinueve años tan sólo había logrado más que
todos los caballeros de un reino en cien años era lógico el temor que
despertaba. Entre los enemigos era un flanco a batir y para los
franceses un temor que se pudiera volver contra ellos con el mismo ímpetu
que les ayudaba. El juicio contó con cincuenta jueces, cuando lo normal
eran 6 o 7. La tenían prisionera y por las mirillas de su celda era
observada por los curiosos. Vivió con el miedo de ser violada,
constantemente fue torturada con esta idea por los guardianes de celda.
Aunque ninguno se atrevió. Y llegó el juicio donde lo paranormal se
pondría sobre la mesa y sería observado según la luz que desprendiera
el testimonio de la doncella de Orleáns, la ultima cruzado como la
llamaba el pueblo, No
se negó a responder ninguna pregunta pero intentaron hacerle
interrogaciones trampa, dobles sentidos: "¿Iba San Miguel
desnudo?, ¿pensáis que Dios no tiene en su ilimitable reino con que
ataviarlo?. ¿Hablaba la santa inglés?, ¿por qué en inglés si
luchaba contra ellos?". Viendo que no se dejaba pillar en errores
aquella pastora analfabeta que aseguraba estar en tutela divina, que el
populacho se ponía nervioso y que empezaban a salir las primeras
defensas. El juicio se continuó a puerta cerrada. Se
negó a vestir de mujer, así que no le dejaban oír misa. Siete días
después del juicio se negó a coger abogado defensor. La acusaron de
setenta ñoñerías mágicas, entre las que se encontraban murmuraciones
como que hacía hechizos y bebedizos. "ha sido divinizada,
permitiendo que la adorasen y la venerases, ha invocado a demonios y espíritus
malignos, los ha frecuentado, los ha consultado..." |
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Cumplió
la cuarta misión que sólo había confesado al última hora: el
martirio y la libertad para ella misma. Ahora la subirían a los altares
junto a sus queridas Catalina y Margarita. Como la primera llevaría un
vestido reluciente, su armadura y blandiría una espada...con la que ganó
Francia (Catalina murió decapitada a espada) y había visto al final
las fauces del dragón que se llevó a Margarita en aquella hoguera que
la quemó viva. Pero la leyenda continua tras su muerte... La
familia de Juana pidió en 1455 la revisión del caso de su hija. Se
procedió. Esta vez lo hicieron los franceses. Este juicio promovido por
el nuevo rey, que se había mantenido al margen, si fue más legal.
Trajo a la ciudad testimonios de conocidos familiares de Juana,
burgueses, campesinos, soldados, clérigos, etc. Los jueces del primero
fueron invitados al segundo, pero no supieron esgrimir de nuevo las
pruebas o simplemente no vinieron. En 1457 fue declarada inocente. Su
beatificación se inició en 1909 y se incluyó en el santoral en 1920. No
sabemos si Juana era algo mas que una simple pastorcilla que jugaba a
ser santa o heroina, quizás ambas cosas. Una dotada psíquica que
comunicaba entre dos mundos, pero que actuaba a favor de unos
determinados ideales y no otros. Que mostró lo que había aprendido en
su aldea, a luchar contra los ingleses con la fe de su religión y la
magia de sus leyendas. Un ídolo que necesitaba un pueblo para recuperar
las fuerzas y volver a ser uno sólo bajo una monarquía. Si
estuviera en manos de muchos seguro que su imagen se vincularía al fenómenos
de las paraciencias y los ovnis que actualmente tantos casos
testimoniales ofrecen donde las personas oyen voces, se sienten
transportados y ven entidades luminosas que levitan y ordenan con voz
susurrante pero impaciente lo que deben hacer tras esas apariciones.
Unos seres que quizás siempre han estado ahí manipulando nuestra
historia y que lo seguirán haciendo en el futuro, sin que conozcamos su
verdadera identidad o sus intenciones reales. Que se nos muestran como
aquello que nos gustaría ver. Se nos dibujan como las figuras que más
nos tranquilizarían, ganándose nuestra confianza y por consiguiente
nuestra voluntad y obediencia. Tal
vez, Juana de Arco fue una idealista. Esa última cruzada, luchando por
el símbolo de la cruz (los ingleses son anglicanos) cristiana. Una
soldado del ejército celestial que ganó terreno para su causa o tal
vez...simplemente tal vez fue una víctima de su sociedad y sus
circunstancias. |
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Marisol Roldán |
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